No será ni una institución pública ni un organismo privado. Finalmente un particular se encargará de guardar, preservar y poner en valor el edificio que alberga el recuerdo de Ramón Otero Pedrayo y de Vicente Risco en el número 21 de la céntrica calle de la Paz de la capital ourensana.
Aunque por el momento se desconoce el nombre del propietario sí se sabe que se trata de un barcelonés gran admirador de la obra de Pedrayo cuyo padre estuvo relacionado de una manera muy directa con el escritor ourensano. La venta se pudo producir hace ya unas cuantas semanas, incluso antes que desde la Diputación de Ourense se anunciase la imposibilidad de hacerse con el inmueble, después de un llamamiento público del presidente de la fundación Otero Pedrayo, Víctor Freixanes.
El ya propietario ha comprado todo el edificio, compuesto de dos plantas más un bajo, que en la actualidad alberga la librería Marina. Las otras dos plantas fueron adquiridas a un particular y a la congregación de los Franciscanos a los que Otero Pedrayo había donado uno de los pisos. La intención del comprador sería la de convertir el edificio en un verdadero museo en el que albergar la obra y distintos objetos pertenecientes al escritor, además de crear -posiblemente en el bajo- un museo del traje antiguo y tradicional.
Toda la remodelación del edificio y el inicio de su transformación no sería una realidad hasta principio del 2010, ya que la propietaria de la librería puso como condición la de poder seguir trabajando hasta diciembre del 2009, algo que respetó el comprador y que también estaba en la intención del polígrafo. El propietario, según una de las vendedoras, ha estudiado Bellas Artes y preparó una tesis en la que ahondó sobre la vida y obra del galeguista, incluso cuenta con un gran número de objetos y recuerdos pertenecientes al escritor.
Al final, la inmobiliaria Maya -una de las dos que contaban con este inmueble- fue la encargada de realizar la venta por un precio que no ha salido a la luz. El propietario actual y su padre han visitado en numerosas ocasiones la ciudad de Ourense y aunque la intención era en un principio poder adquirir el pazo de Trasalba, finalmente fue la casa de la capital la que cayó en manos de este filántropo catalán que pondrá en valor un inmueble que guarda buena parte de la cultura y la historia de Ourense.