La labor de Aspanas se traduce en doscientas personas con discapacidad psíquica o física con trabajo
04 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Ayer hizo un mes que la asociación Aspanas abrió su primer establecimiento hostelero en el entorno de las termas de Outariz. Nueve discapacitados psíquicos y físicos se ocupan de atenderlo, después de haber recibido durante algunos meses una completa formación. La inserción laboral de sus usuarios es el fin de Aspanas y la formación que se les facilita es el medio. Olaya Jorge Canal es desde hace seis años técnico de la entidad y se ocupa precisamente de los programas relacionados con estas cuestiones.
-¿Cuánto trabajo hay detrás de las doscientas personas de Aspanas que hoy tienen un empleo?
-Son muchos años de trabajo, sobre todo los siete últimos, pero no solo en lo que concierne al empleo, sino a la formación o a la calidad de los servicios para personas más afectadas. Digamos que el trabajo ha sido estos últimos años y muy intenso.
-¿Es difícil mantener el nivel de inserción laboral al que se ha llegado?
-Digamos que es algo complicado. Nosotros empezamos hace cinco o seis años con Amencer-reciclado, el primer proyecto con el que empezamos con muchísima ilusión, con cuatro personas con discapacidad intelectual y una física. En este momento entre reciclado, el proyecto nuevo de hostelería y el mantenimiento de Outariz y limpieza diaria estamos hablando de doscientas personas con trabajo.
-¿Cómo va el restaurante de Outariz?
-Llevamos un mes, que es poco tiempo, pero la verdad es que ha ido muy bien. Estamos empezando y somos novatos, pero realmente hubo una acogida espectacular por parte de la ciudadanía ourensana y de quienes no son de aquí, pero frecuentan la zona termal. Este mes está siendo muy positivo y hay mucho trabajo.
-La ciudadanía ve los puestos de trabajo, pero detrás del empleo está la formación.
-Uno de nuestros objetivos es crear itinerarios de formación que posibiliten este acceso al mundo laboral, itinerarios formativos modulares e individualizados, detallados para cada persona, aparte del itinerario formativo general. Intentamos que cada persona, dentro de sus capacidades y limitaciones, pueda optar al mundo laboral. Ahora estamos haciendo un curso de informática y de hecho la hostelería tuvo una formación previa de tres meses y medio. Intentamos dar muchas veces formación previa al puesto de trabajo y otras veces es en el puesto de trabajo, día a día.
-¿Qué aporta a los usuarios de Aspanas pasar de alumnos a profesores?
-Esa experiencia se vivió con un curso de informática para niños de etnia gitana. Es una experiencia muy positiva para ellos. Hasta ahora, la persona con discapacidad era un agente pasivo: le daban todo y no hacía nada. Resulta que ahora, lo que nosotros queremos es que la persona con discapacidad se convierta en persona activa y que una actividad que es para él mismo sea también para los demás.
-¿Dónde tiene puesta la vista Aspanas a medio plazo?
-Hay muchísimas cosas en las que trabajar. Estamos empezando con hostelería y lo que hay que hacer es consolidarlo y afianzarlo y que sea un proyecto duradero y que genere estabilidad. Proyectos futuros aún no hay ninguno destacado, pero sí seguir desarrollando proyectos de formación y empleo y conseguir más puestos de trabajo.