El roce que no llevó al cariño

OURENSE

El año largo de convivencia en el bipartito local mantiene la distancia y las reservas marcada por los grupos y sus líderes

05 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Por muchas notas, muchos carteles y muchos foguetes que se quemen, alcalde sólo hay uno. Es lo que tiene la organización municipal. Es igual en Ourense, en A Peroxa y en Madrid, aunque experiencias pintorescas haya (anteayer, Xinzo; ahora, A Rúa) de pactos políticos en los que se comparte el bastón por períodos. Pero alcalde sólo hay uno.

Y es así mal que pese (y seguramente aún escocerá) al portavoz del PP, Enrique Nóvoa, a quien resultaron insuficientes los votos con los que ganó las pasadas elecciones, o al del BNG, Alexandre Sánchez, cuyas grandes expectativas antes del 27-M se empezaron a quebrar apenas iniciado el recuento, hasta acabar relegado al tercer puesto. Con premio, es cierto, pero no pasó de tercero.

El año largo de convivencia del bipartito local ha dejado logros, no pocos, pero también episodios delirantes de celos y algún que otro gesto al público nada edificante entre cargos que sobre el papel van en el mismo barco. O deberían.

La ficción de la Alcaldía y la Tenencia de Alcaldía no es más que eso, una pura ficción. En el mundo virtual se pueden construir los personajes a medida. Aunque sean timos. En este otro, donde te rompes la crisma si tropiezas y llegas con las narices al suelo, es más difícil mantener el engaño.

En el Concello de Ourense, con un teórico grupo de gobierno y una oposición, es sabido que el equipo no es tal, sino una mera suma. Cada facción atiende su parcela, con la dificultad que entraña el roce diario. Los nacionalistas marcaron distancias desde el primer momento. Para que no hubiese dudas, se llevaron sus tratos fuera de la consistorial. Van por la casa común lo justo, a las reuniones de junta de gobierno, plenos y poco más. Escenificaron de forma inequívoca desde el primer momento que había dos grupos en el gobierno municipal. Durante este primer año y pico de convivencia, mala, en contra de lo que públicamente quieran hacernos ver, se han ido soportando, al tiempo que sorteaban de la forma más digna posible las trampas que la fontanería colocaba.

Alcalde, en el Concello de Ourense, hay uno. El tiempo y las urnas dirán si la gestión de Francisco Rodríguez, la del grupo socialista, es la adecuada y si la imagen que transmite es la que mejor sintoniza con el ourensano que vota. Tenencia, por su parte, es un lugar de la parroquia de Seixalbo, como bien refleja la toponimia oficial. Y es un logotipo. Nada más.