El pequeño comercio sigue luchando por diferenciarse de las grandes cadenas de ropa con el buen gusto y el estilo por bandera. Este es el cometido de El vestidor de Antonia, una céntrica tienda ourensana que descubre en los pequeños detalles y en la atención personalizada, su clave para atraer una demanda fiel.
-¿Cuáles son los rasgos que hacen de este pequeño comercio un lugar de culto a la moda?
-Destacaría la originalidad de la ropa, su personalidad y capacidad para adaptarse a la de cada clienta. También la decoración del local se adapta a la esencia que queremos mostrar al público.
-¿Qué perfil de clienta se acerca hasta aquí en busca de asesoramiento estético?
-Atendemos a gente de todas las edades, aunque destaca el grupo de mujeres de edad media.
-¿Para qué ocasiones se viste a aquí su heterogénea clientela?
-Tenemos ropa para cada ocasión y adaptada a todos los momentos del día. Desde ropa de calle, para cóctel y fiesta hasta vestidos de novia.
-¿De dónde procede la ropa que podemos encontrar entre estas cuatro paredes?
-Tratamos de recorrer las principales ciudades de España en busca de ropa que se adapte a la esencia de la tienda. Además, tenemos prendas procedentes de Italia, Brasil o Londres y por supuesto no faltan marcas gallegas de renombre.