Mujeres gallegas y marroquíes se reunieron ayer en Xinzo para compartir una jornada gastronómica y cultural
01 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.«Vivimos en medio de gente con corazones vacíos de racismo y llenos de paz». De esta manera definía Ahmed Fathallah, presidente de la Asociación cultural magrebí Amistad El Aman, la situación que viven los marroquíes que residen en Ourense. Pero eso no ha sido suficiente. Ayer más de un centenar de marroquíes de toda Galicia (entre ellos de Xinzo, de la capital ourensana y de Allariz) se dieron cita en la Limia. Pero no era una reunión, sino una invitación. Una fiesta en la que quisieron acercarse aún más a los vecinos españoles, como ellos dicen. Pero sobre todo a las mujeres. De mujeres a mujeres para que se conozcan. Agradecerles su acogida y compartir con ellas su cultura.
Qué mejor manera, pensaron, que a través de los dulces. Y así desde el pasado lunes, la esposa y la hija de Ahmed Fathallah se afanaron en cocinar alrededor de 600 dulces de 15 tipos diferentes. Treinta y tres bandejas que han ido llenando día a día: «cuando el niño estaba en el colegio», relata Ahmed. Seguro que no faltó la harina, el hinojo, la miel, el sésamo, el azahar, los cacahuetes y, sobre todo, la almendra. Productos que combinados elevan el espíritu y lo transportan al norte de África, presente siempre en la memoria de los marroquíes que viven en Ourense, que se quedarán aquí, pero que siguen teniendo el corazón lejos. Ahmed ha recorrido muchas ciudades, algunas gallegas y ourensanas, hasta llegar a Xinzo en donde dice que se quedará. «Los niños ya han nacido aquí, son españoles y han hecho aquí su vida», relata. Ahmed cree que son las mujeres las que necesitan ahora hacer más vida social, relacionarse con las mujeres españolas, compartir experiencias, cambiar impresiones y, sobre todo, involucrase con el resto de la sociedad. Pero el encuentro no quedó solamente en algo gastronómico y festivo. Los dulces fueron simplemente una escusa para reunirse y compartir cultura y para dar un paso más hacia la integración total de los marroquíes que viven actualmente en Xinzo.
Pero fue una jornada, además, de explicaciones y de peticiones más hondas. La asociación cultural marroquí no quiso dejar pasar la oportunidad de contar a los presentes la situación actual del pueblo magrebí. Fathallah aprovechó para pedir, como presidente de la asociación, que los partidos políticos españoles y que la sociedad en general ayuden a liberar a los magrebíes que se encuentran en las cárceles argelinas, algunos desde hace más de treinta años.
Sin lugar a dudas la cita de ayer en la Casa de la Cultural de Xinzo es un claro ejemplo de integración desde las bases, de lo que son capaces de hacer los pueblos para hacese conocer y sentirse queridos y de la respuesta de los que les acogen. Seguramente este ha sido el primer encuentro de muchos que a partir de ahora y en adelante compartirán.