Una quincena de trabajadores de empresas valdeorresas acudieron a un curso sobre facturación electrónica en O Barco
09 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Dar de alta a un trabajador en la Seguridad Social, enviar y cobras facturas, firmar documentos... Todo se puede hacer ahora sin salir de la oficina, con un solo gesto. El click del ratón.
Las nuevas tecnologías avanzan a una velocidad vertiginosa en nuestras vidas, y los e-mails que hace un tiempo solo servían para saludar a los amigos o enviar una foto de las últimas vacaciones, tienen ahora la misma validez que una reunión de trabajo con apretón de manos y firma de documentos incluida. Aunque con la posibilidad de que cada una de las partes esté donde quiera: una oficina en el polígono barquense y una hamaca en la playa cerca de un chiringuito con conexión wifi. Cuestión de gustos. Todo eso sin perder la confidencialidad y evitando que la información llegue a terceros no deseados, por lo que los mensajes han de enviarse encriptados y cifrados.
Comodidades de la era de Internet que todavía son opcionales pero que el próximo año se harán obligatorias en algunos sectores: las facturas con organismos públicos deberán ser electrónicas, así que los empresarios y los trabajadores han de ponerse las pilas para estar preparados. Hay demasiados intereses en juego.
Evitar desplazamientos
Con afán de aprender (o refrescar conocimientos, según el caso) acudió ayer una quincena de personas al taller de facturación electrónica que la Cámara de Comercio organizó en O Barco con destino a las pequeñas y medianas empresas de la comarca. Ermitas Acevedo fue la encargada de impartir las tres horas de formación, en las que tras una primera parte teórica los asistentes pudieron conocer algo más sobre la legislación vigente en materia de facturación y firma electrónica.
Después tocó ponerse manos a la obra y aprender «a enviar documentos firmados e cifrados sen necesidade de desprazarte», explicaba Acevedo. Algo que desde las empresas valdeorresas aplauden porque les evitará «moitas viaxes a Ourense», apuntaba una de las alumnas. Y son 110 kilómetros.