La oenegé abrió las puertas de su sede en la capital para dar a conocer su actividad y realizó una marcha festiva bajo la lluvia y con el lema «Cruz Vermella somos nós»
09 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El 8 de mayo se conmemora en todo el mundo el día de la Cruz Roja y ayer, la oenegé ourensana celebró la jornada por todo lo alto. Lo hizo abriendo sus puertas a la ciudadanía y mostrándole a las cerca de sesenta personas que se acercaron a la sede de la entidad la actividad que día a día se desarrolla en ella.
Así, pudieron conocer de primera mano el centro de día, que actualmente atiende a cerca de medio centenar de mayores con diferentes tipos y grados de dependencia, así como muchos de los programas que la oenegé lleva a cabo y que no son especialmente conocidos por el público.
Dicen desde Cruz Roja que los ourensanos saben que la oenegé existe por cuestiones puntuales y concretas, pero que, en el fondo, son los grandes desconocidos, ya que poco se sabe de la labor que desarrollan técnicos y voluntarios a través de programas como el de atención a indigentes, de orientación e inserción laboral de inmigrantes y colectivos desfavorecidos o la tarea que llevan a cabo con la población reclusa en la cárcel ourensana de Pereiro de Aguiar, entre otros.
Y si para algunos fue una sorpresa conocer la existencia del centro de día, más fue descubrir que, en Ourense, Cruz Roja también trabaja con los mayores a domicilio, para evitar que tengan que abandonar sus hogares y garantizarles, en la medida de lo posible, un margen de autonomía e independencia.
Marcha festiva
La oenegé ourensana quiso aprovechar su día grande para reconocer y reivindicar la importancia de técnicos, colaboradores y, sobre todo, voluntarios a la hora de conformar un entramado eficiente de atención y ayuda a la sociedad.
Como todas las organizaciones, Cruz Roja se nutre del voluntariado. De hecho, cuenta con un importante capital humano, compuesto por tres mil quinientas personas que, en toda la provincia, ofrecen a la oenegé su tiempo libre. De ahí el lema «Cruz Vermella somos nós», con el que a última hora de la tarde recorrieron las calles más céntricas de la capital ourensana hasta terminar en la Plaza Mayor.
La lluvia deslució lo que iba a ser una marcha festiva, con la realización de una cruz humana con globos rojos y la colocación de un puesto de información en la plaza, pero no impidió que trabajadores y técnicos de la oenegé, acompañados por usuarios y voluntarios realizasen el recorrido previsto y escenificasen en la plaza su afán por estar, como dice el lema de la celebración mundial, cada vez más cerca de todas las personas y, al mismo tiempo el orgullo por formar parte de un colectivo altruista con más de un siglo de historia.