El decano de Empresariais e Turismo critica lo que considera una clara marginación de la provincia por parte del PSOE y reclama más apoyos para Ourense
30 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Alberto Núñez Feijóo daba a conocer el lunes, arropado por los presidentes provinciales del PP, las candidaturas de Galicia. Y se confirmaba lo que se había convertido en uno de los secretos apenas contenido del PP de Ourense: la presencia del decano de la Facultade de Ciencias Empresariais e Turismo del campus de Ourense como número dos de la candidatura al Congreso, tras Celso Delgado.
-¿Cómo asume este nuevo cometido?
-Con una gran satisfacción ya que desde que se ha dado a conocer me he visto desbordado. Llevo todo el día atendiendo llamadas y las felicitaciones y los parabienes son unánimes, de todo el mundo hasta de compañeros o personas que militan en otras formaciones políticas.
-Lo primero que ha matizado es que su presencia en las listas no representa ninguna sorpresa.
-Lo que quiero decir es que no tiene sentido hacer la típica lectura de que si soy un tapado del partido o el típico mirlo blanco. No soy ningún fichaje, soy militante del PP desde que era un crío, desde las primeras autonómicas con la candidatura de Fernández Albor, y mi participación en la vida interna del partido es conocida, como mi presencia desde hace unos meses en la ejecutiva local ourensana.
-¿Le convenció Baltar?
-Acepté la responsabilidad por la propuesta del presidente provincial, José Luis Baltar, y por el apoyo brindado por el presidente del partido en Galicia, Alberto Núñez Feijóo.
-¿Ejercerá como diputado o es una responsabilidad añadida a su condición de profesor universitario?
-Los que me conocen saben que cuando aceptó algo es para implicarme a fondo. Lo hice con la subdirección de la escuela, lo he hecho con este decanato -peleando muchas veces contra mis compañeros de Vigo porque mi responsabilidad es defender el campus de Ourense- y pasará lo mismo con esta nueva responsabilidad.
-¿Mantendrá el PP el tercer diputado por la provincia?
-Creo firmemente que lo va a mantener y hay razones objetivas de peso para que así sea.
-Usted que va a decir.
-Lo digo con la mano en el corazón y no hay más que hacer un repaso a la actualidad o volver la vista a nuestro alrededor para comprobarlo: la mala nota que estamos cosechando en Economía, con una situación muy grave para todos los ourensanos y los españoles en general, y luego la imagen que estamos dando en el Concello de Ourense, en la Xunta y en el Gobierno central, con la descoordinación, la falta de ideas y, en el caso de Ourense, el abandono y la marginación a que nos han sometido.
-¿Sus objetivos como diputado cuáles serán?
-Primero aprender, y creo que contaré con buenos maestros como Celso Delgado y Ana Belén Vázquez, y desde el principio pelear en todo momento para conseguir proyectos e iniciativas para mi provincia, como hice desde el primer momento con la facultad, y, de manera especial por la comarca de O Ribeiro, como no podía ser menos al ser mi tierra.
-¿Las infraestructuras marcarán la próxima legislatura?
-La prioridad es romper con el abandono y la marginación en la que nos han tenido en estos cuatro años. Y que no nos tomen el pelo, como acaba de pasar con el AVE que nos quieren engañar vilmente anunciando un proyecto sin contrastar, sin plasmar, sin inversiones y sin nada, simplemente lo único que hicieron en Fomento fue darle el parabien a un alcalde y ya está. Del resto no hay nada. El anuncia del AVE, sin proyectos ni inversiones, es un vil engaño, una maniobra electoral.
-¿Habrá algo más que economía e infraestructuras en los futuros debates políticos?
-La Economía española vive en un punto de inflexión, y eso lo van a pagar todos los ourensanos como el resto de españoles. Las infraestructuras son, por desgracia para Ourense, un asunto recurrente y lo seguirán siendo. Y el tercer pilar tiene que ser la Educación; es preciso un consenso para crear un nuevo sistema educativo pues el deterioro es alarmante: llevo 17 años de profesor y se constata año a año, y en eso coincidimos todos, un descenso progresivo de la formación con la que llegan los alumnos. Es un problema del sistema y hay que atajarlo.