Los alumnos del instituto de O Couto vuelven hoy a clase. Las prisas de juventud no le impedirán darse cuenta de que algo ha cambiado en el centro. Y es que en las aulas y en los pasillos dejarán de ver a Carmen Domínguez, Olga Araújo y Lisardo Álvarez. Los tres docentes han puesto punto final a su vida laboral. Con la jubilación, llegó el homenaje de sus compañeros. Ayer plantaron tres árboles en el jardín del centro. Serán el testimonio vivo de su paso por O Couto y de su aportación a la educación de los jóvenes del barrio. El director, Jorge Casalderrey, el inspector Mario Rodríguez y el delegado provincial de Educación, Gonzalo Iglesias Sueiro, hicieron entrega a cada uno de una insignia del centro. El resto de profesores pusieron los aplausos en un acto entrañable al que estuvieron a punto de asomar las lágrimas. «Nos da pena porque fuimos muy felices aquí», decía Carmen. «Nos emocionó mucho. Y sentimos dejar a nuestros compañeros», apuntaba Olga. La nostalgia tenía que ver con abandonar el instituto de O Couto pero también con clausurar casi medio siglo de vida docente.
Y si estos profesores representan el pasado Xeila, Roberto, Belén, Sidro y María representan el futuro. Ellos también tienen mucho que ver con el instituto de O Couto. Es en este centro en el que estudian y en el que desarrollaron el proyecto con el que consiguieron el premio del concurso escolar Consumópolis-2. Ayer salieron de viaje rumbo a Madrid don de hoy recogerá su galardón en un acto presidido por los Príncipes de Asturias. No se van solos. Estarán acompañados de su profesora Francisca Vega, que los dirigió en el desarrollo del trabajo. Seguro que hoy será un día para recordar para estos estudiantes que echaron mano de la imaginación para recordar que también hay que ser responsable al consumir.
En Ourense se presentó ayer el libro Gallegos emigrantes emprendedores en el mundo, del que es autor Serafín Portugal Soto. Un repaso a las iniciativas gallegas que tuvieron éxito a miles de kilómetros.