Bomberos infantiles en Ribadavia

C. Paradela

OURENSE

El campamento de medio ambiente acercó a los niños a Protección Civil

29 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Una divertida batalla de agua y de espuma fue el peculiar acto de clausura de la segunda edición del campamento de medio ambiente desarrollado desde el pasado 20 de agosto en Ribadavia y que ayer finalizó en la explanada del IES Ribeiro, en presencia del propio alcalde de la villa, Marcos Blanco.

Una veintena de niños, menos de los que siguieron esta actividad de forma habitual, ya que se inscribieron cincuenta y seis, según confirma la concejala de Medio Ambiente, Manuela Iglesias, conocieron de primera mano el funcionamiento del camión de bomberos de la agrupación de voluntarios de Protección Civil de Ribadavia, aunque de forma especial el de las mangueras, que fue lo que más les llamó la atención, con diferencia.

¡Tanta que hasta se olvidaron de pedir hacer sonar la sirena del camión!. Algo que incluso había previsto el responsable del colectivo, Julio Puentes, alertando a la policía local para evitar crear una alarma innecesaria.

Los más pequeños disfrutaron, durante más de una hora aproximadamente, de juegos con la espuma y del lanzamiento del agua a presión, que en algunos casos, la mayoría, en vez de caer al suelo cayó sobre los propios alumnos del campamento, refrescando y rebajando así el fuerte calor de la mañana en la capital de O Ribeiro.

Entre chaparrón y chaparrón y durante la entrega de diplomas de asistencia Blanco Jorge hizo varias preguntas a los más pequeños, aunque era para niños de entre 6 y 16 años los que participaron en la actividad de ayer tenían una media de edad de 10 años, de todo lo aprendido en el campamento y se vio sorprendido de «lo puestos» que estaban en la materia.

Durante casi una semana recibieron, a través de clases prácticas y muy didácticas, conocimientos no sólo sobre la flora y la fauna del lugar con visitas a las pozas de San Cristobo donde vieron las nutrias, sino también sobre reciclaje, hasta el punto de que algunos de ellos se han convertido en la conciencia de sus padres a la hora de tirar la basura de forma selectiva. Hicieron además camisetas con lemas reivindicativos de la necesidad de cuidar la naturaleza y algunos pinitos, incluso, con el teatro. El éxito de la actividad desde su puesta en marcha el pasado año ha sido tal que desde el Ayuntamiento se piensa ya en repetirlo.