Naciones unidas por el baile. Los organizadores de las Xornadas de Folclore no pierden las buenas costumbres. Y aunque pueda parecer un acto encorsetado, la recepción que cada año ofrece la Diputación a los grupos participantes acaba convirtiéndose en una fiesta intercultural. En el pazo provincial hay, desde ayer, más souvenirs: de Ucrania, Uzbekistán, México, Tatarstán, Irlanda del Norte, China, Brasil, Perú, la chilena Isla de Pascua y Hungría. Con ellos, los grupos agradecieron la invitación. Y a sus casas se llevarán un recuerdo inspirado en Ourense y con el sello de Sargadelos. La cita oficial de cada año es un momento especial para el organizador de las jornadas, Xulio Fernández Senra, que se encarga de que todo el mundo esté a gusto. El responsable de Cultura de la Diputación, José Luis Valladares, y la gerente del Teatro Principal, Olga Mojón, participaron en el intercambio de regalos e impresiones.
Embajadores ourensanos. Son más que guías. Ejercen de traductores, de acompañantes y de apasionados por la música y el baile gallegos. Son los voluntarios, la mayoría ligados al grupo Castro Floxo, que acompañan a los bailarines y músicos extranjeros que nutren las jornadas y les enseñan, durante unos días, a vivir Ourense.
Otra forma internacional de compartir. La entrega de premios a los emprendedores gallegos y lusos que participaron en el proyecto Creatour clausuró ayer, en la Casa de Cultura de Ribadavia, el seminario transnacional y la cooperación mantenida entre España, Portugal, Italia y Eslovaquia durante los últimos meses. El objetivo, fomentar la creación empresarial entre colectivos desfavorecidos.