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05 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.POR ÚLTIMO, una vez concluido el plazo administrativo correspondiente, el conflicto colegio de Salesianos-Consellería de Educación pasa a la esfera judicial, acreditándose una vez más que Montesquieu goza de buena salud. Iglesias Sueiro, como autoridad educativa directamente implicada en el caso, lo acata, con un respeto a la ley y a la administración de justicia impecable: «É algo que respeto profundamente», ha dicho con toda sinceridad. Pierde por tanto evidencia cualquier interpretación de que en el tal vez esperpéntico pulso empeñado entre las dos partes del absurdo conflicto pueda darse razón a aquellos versos del dramaturgo español Guillén de Castro: «Procure siempre acertalla // el honrado y principal, // pero si la acierta mal, // sostenella, y no enmendalla». Todavía recuerdo lo que me asombró de niño leer esa última frase convertida en lema heráldico de uno de los próceres retratados en el claustro del monasterio de Guadalupe. Así, se garantiza el «sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión» de la Constitución española.