Arte con mayúsculas

JERÓNIMO MARTEL

OURENSE

MIGUEL VILLAR

EL ARTE EN OURENSE | O |

26 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

En el Museo Municipa l y hasta el 13 de mayo expone Xosé Lois Carreira escultura y pintura bajo el título " Orkan über Poesia (expresión alemana, traducible por Huracán sobre Poesía ). Ese título, de sabor periodístico -Carreira ha sido colaborador de este periódico-, toma pie de una anécdota que le brindó una estancia en Berlín: un huracán arrancó entonces parte del techo de la estación de tren (la Hauptbahnhof, símbolo de la histórica ciudad). Carreira incluye a ese respecto en el catálogo de la muestra una frase de la crítica y comisaria de arte Susana Cendán, según la cual el arte de nuestro tiempo «parece sucumbir, en muchos casos, a los designios de lo espectacular y la mercadotecnia». Xosé Lois, en cambio, aspira al arte-arte. Y, más concretamente, a la pintura pura, que Eugenio D'Ors definía «entre la pintura que gravita hacia lo escultural y arquitectónico, y la pintura que está a punto de evaporarse en música o en poesía: la pintura-pintura». Me importa advertir aquí que Carreira es tan pintor como escultor, aunque a nivel ourensano sólo haya expuesto individualmente antes una vez su pintura (junto con su escultura) -en Xinzo de Limia, en agosto de 1993-, y, por otra parte, haya en cambio prodigado su magnífica obra pública escultórica en nuestra provincia: sobre todo, con su colosal Nexus -6 , en Ourense. Carreira basa su pintura en una figuración ni retiniana, ni superficial, ni mimética, sino inscrita simultáneamente en un conceptualismo -evidenciado a través de iconografías marginales alusivas en sus cuadros- y en lo que, dentro del hiperrealismo norteamericano, se llamó el fotorrealismo. Este fotorrealismo signa tanto sus cuadros como sus fotografías digitales termoimpresas sobre lienzo. Su temática, por otra parte, es siempre la persona. Y sigue en sus retratos la máxima del italiano Leonardo da Vinci: «el pintor debe representar dos cosas: el personaje y su espíritu». Este espíritu Carreira lo cifra en la mirada, como hicieron, sobre todo, Velázquez y los retratistas flamencos del siglo XV en adelante.