Los caballeros andantes del 2007

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa OURENSE

OURENSE

MIGUEL VILLAR

En directo | Motoristas ourensanos se comprometen con la seguridad vial Había harleys, vespas, piezas clásicas, grandes cilindradas y hasta «quads». Sus dueños se reunieron en la praza Maior y disfrutaron del sonido de sus motores

25 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Carteros, policías, guardias civiles, moteros de chupa de cuero, vespistas nostálgicos... los caballeros andantes del siglo XXI. Todos se dieron cita ayer en la praza Maior con motivo de la Semana de la Seguridad Vial para demostrar su compromiso con la prudencia en la carretera y para reclamar más respeto para los motoristas. Así lo hizo el periodista de La Voz de Galicia Nacho Mirás, que es miembro de honor del Club Vespa de Ourense y que ayer se dirigió a los asistentes al acto. «Temos unhas obrigas: o casco e o sentido común. É obriga nosa que non haxa máis minutos de silencio -se guardó uno por Rubén Iglesias, de 24 años, que falleció el fin de semana- porque a nós non nos gusta o silencio senón o ruído dos motores», dijo antes de reclamar a las administraciones más atención para los motoristas. Aseguró que es fundamental la eliminación de los quitamiedos -metemedos los llamó él-, que provocan muchas muertes y graves mutilaciones. «Somos rápidos, non veloces. E axilizamos o tráfico nas cidades. Pero tamén precisamos lugares para aparcar, aínda que o teñamos máis fácil que os automobilistas», continuó. No sólo hubo reclamaciones a los políticos. También llamadas a la responsabilidad propia: «Hai que desterrar o mito de que a xente que anda en motos morre nova. E temos exemplos vivos». Se refería Nacho Mirás a Bernardo Sobrado, un motorista que roza los 84 años y que ya el miércoles, en una entrevista publicada en La Voz, aseguraba que la prudencia debe ser una cualidad indispensable sobre las dos ruedas. Él leyó el manifiesto redactado con motivo de la celebración, por primera vez y nivel internacional, de la Semana de la Seguridad Vial. El mosaico de motos que ayer se dibujó en la praza Maior estaba formado por muchos colores. Había mucho amarillo, azul, verde, negro... Detrás de cada tonalidad, un motorista. Como Constantino Ansias, cartero, que se olvida de la moto en cuanto termina la jornada: «Traballar en moto é duro. Se chove, mollámonos; se fai sol, morremos de calor. E se hai xeada é moi perigoso». Un perfil totalmente distinto es el de Lisardo Pérez, que acudió montado en su Harley. Pertenece al Club Torques, que cada año organiza una concentración motera en Oira. Desmiente que los motoristas sean irresponsables: «Teniendo en cuenta la gran cantidad de concentraciones que se celebran, y cada vez son más, el número de accidentes es insignificante, aunque por supuesto los hay y hay que lamentarlos». Fue una cita para la conciencia pero también para pasearse entre las motos, para intercambiar impresiones sobre modelos, para preguntar por cilindradas... una fiesta para motoristas de toda clase y condición. Y un espectáculo, claro, para los que pasaban por allí.