TIRALINEAS | O |
12 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.CADA AÑO, por estas fechas, salpican de amarillo los prados y los montes de nuestra verde Galicia, nos anuncian que el carnaval se aproxima y que la primavera no tardará en llegar. Silke, la pequeña de mis hijas, cuando apenas sabía hablar, al ver las mimosas siempre me repetía a su manera aquel refrán de las cigüeñas: «papi, por San Blas, las mimosas verás», y no le faltaba razón. Tengo amigos que esperan impacientes que aparezcan para llevárselas a sus casas; dicen que les gusta como huelen y además que, si se colocan con gusto en una habitación, son agradecidas y alegran con su colorido cualquier rincón. A mi hermano le encanta fotografiarlas y tiene una numerosa y magnífica colección de fotos digna de ser expuesta. A mí me gustan también, pero dentro de un orden. Entre la N-120 y el río Miño han crecido tanto que no sólo impiden la visión del embalse de Velle y de la otra orilla, sino que además dificultan enormemente los adelantamientos en esa carretera. Creo que ha llegado el momento de que, por lo menos en esa zona, alguien ordene una despiadada y profunda poda de mimosas. jjaime@coag.es