Trives y la A-76

ANTONIO NESPEREIRA

OURENSE

AL MARGEN | O |

29 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

LOS habitantes de las tierras de Trives viven estos días momentos de tensión. Sus 2.700 habitantes imploran que la futura autovía A-76 que unirá Ponferrada con Ourense atraviese por algún lugar entre los 83,5 kilómetros de superficie que tiene el término municipal. Con el actual sistema de comunicaciones, tardan no menos de una hora en recorrer los 68 kilómetros que le separan de la capital de la provincia. El resto de ciudades gallegas les queda a casi 200 kilómetros. Una vida, vamos. Cientos de gargantas se desgañitaron el pasado sábado exigiendo que el trazado de la vía de alta capacidad pase por tierras trivesas. Un día antes, a no muchos kilómetros de allí, en Monforte, la atiplada voz del secretario de organización del PSOE, José Blanco, había dictado ya sentencia. La autovía irá por tierras de Lemos hasta la capital ourensana. Poco importa entonces la opinión de los técnicos de Fomento y los estudios que todavía están por hacer antes de que se elija el recorrido. El número dos socialista se anticipó ya al veredicto de los ingenieros y a lo que pueda decir la ministra Magdalena Álvarez. ¿Qué les queda entonces a los triveses? Tal vez intentar que Blanco se trague sus palabras algún día. Sin embargo, ¿es correcto el planteamiento que se hace desde el oriente ourensano vinculando su desarrollo al paso de una carretera? No está acreditado que los pueblos surcados por una autovía o autopista les haya ido mejor. Es cierto que facilitan la interrelación entre los territorios y los flujos poblacionales pero, ¿cómo les va a Verín, Ribadavia, A Gudiña con la A-52 a su lado? La gente pasa a gran velocidad y sólo se detiene si hay algo que les retenga. Hay teóricos que sostienen que no hay que confiar el progreso al cemento, sino al talento y a la imaginación. Trives no puede morir por culpa de una autovía. Territorios rodeados de mar han salido adelante. Y son islas.