AL MARGEN | O |
20 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.A los vigueses, coruñeses, santiagueses, pontevedreses y vilagarcianos les preocupa la situación del tráfico en sus cascos urbanos y les trae de cabeza un deficiente transporte público municipal. Se apartan del diagnóstico ferrolanos y lucenses a los que les quita el sueño el urbanismo y la situación de sus infraestructuras. A ningún paisano de las urbes gallegas citadas el paro le parece un problema irresoluble. Bueno, un poco. A los departamentales, que todavía no han superado las salvajes reconversiones industriales de los años ochenta que se pulieron los astilleros, les parece un asunto que tiene su enjundia. Pero, al gallego al que más le preocupa la situación laboral es al ourensano. Según los datos publicados ayer por La Voz, a uno de cada tres ciudadanos de la vieja Auria las dificultades para encontrar el jornal le trae a mal traer. Bastó la difusión del dato para que los políticos dijesen aquello de «esto xa o estaba vendo eu». El diagnóstico de la encuesta no varía desde hace años y tercamente los encuestados claman siempre que tienen oportunidad que la situación no mejora. Pero no pasa nada. No parece que vaya haber aquí una marcha zapatista, los sindicatos tienen cada vez más reducida su cuota de seguidores, los jóvenes sencillamente pasan y no está muy claro que la patología social del desempleo se cure con un tratamiento balneario. El trabajo de campo que hizo Sondaxe para La Voz valoraba la situación de las urbes gallegas, circunstancia que aprovechó la oposición en el Concello de Ourense para dar cera al PP y a Cabezas. El Ayuntamiento ha tramitado más de 400 solicitudes de creación de empleo en los últimos años con el pírrico resultado de una docena de sociedades funcionando. Mal vamos. Pero, ¿qué programas específicos tiene hoy la Xunta y el Gobierno central para los curritos ourensanos? Si los tiene. ¿por qué no pitan?