03 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.
YA LO sabía. Y nadie crea que va uno de listillo, pero si conoces un caso, te imaginas cientos más. A mi amigo Miguel lo denunció un guardia municipal por una supuesta infracción de tráfico en enero del 2005. Le notificaron la multa en octubre, fuera de plazo; la recurrió y antes de que resolvieran su queja, ya había recibido el escrito amenazador, con lo del apremio, los intereses, el embargo y esas cosas. Pagó, por si acaso. Poco después le dieron la razón, volvió a reclamar y pidió, justamente, que le devolviesen el dinero. Todavía sigue esperando.