Los candidatos estaban dentro

Antonio Nespereira OURENSE

OURENSE

MIGUEL VILLAR

Análisis | Comienza la cuenta atrás para las municipales en la capital PP y BNG presentan a sus aspirantes a la alcaldía de Ourense apostando por concejales con experiencia. El PSOE podría también jugar con la cantera

01 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

CON LA IZQUIERDA, POR UNA VEZ. Enrique Novoa comparte un gesto de complicidad con el candidato del BNG en el salón de plenos del Concello. El del PP le choca la mano izquierda, por culpa de una lesión en su muñeca derecha. El apretón es circunstancial, ya que espera tener lista pronto la «derecha». Y SIN EMBARGO AMIGOS. El candidato del PP también saluda al portavoz del PSOE, Francisco Rodríguez. Ambos protagonizan frecuentes debates en los plenos, aunque suelen poner por encima de la discusión política una relación personal que ninguno de los dos oculta. Se seguirán viendo las caras. ? un año vista de las elecciones municipales, los partidos con opciones de gobierno comienzan a desvelar sus cartas. A salvo de la ratificación de Paco Rodríguez como candidato por el PSOE o que alguna de las formaciones contendientes dé oxígeno a aventuras independientes que se urden estos días, las opciones están ya sobre la mesa. Las apuestas esta vez han salido de dentro de la corporación. El PP se inclina por un hombre de la casa, Enrique Novoa, mientras el BNG da una nueva oportunidad a su portavoz, Alexandre Sánchez Vidal, que intentará asaltar la alcaldía por segunda vez. Los populares, tan propensos a ensayos con paracaidistas -el último colocando a la neófita Amparo González en las autonómicas de hace un año condenando a Alberto Núñez al ostracismo de Pontevedra- han decidido mirar esta vez a la cantera. Se confía a Novoa la transición desde dentro. La operación puede jugar a su favor y será un éxito siempre y cuando la cohabitación del aspirante con el actual alcalde, Manuel Cabezas, transcurra por los actuales caminos del respeto. El concejal de Urbanismo y Medio Ambiente ha tenido los últimos once años para conocer a la perfección los entresijos del gobierno y controlar la maquinaria municipal, básica para seguir en el fortín. De haber apostado el PP por una persona de fuera de la casa -como intentó Baltar hasta el último momento- el aspirante tendría que tomarse el año que resta hasta las elecciones para tomar apuntes. Variables Si gana el PP, tampoco será Novoa una opción que reproduzca al dedillo los tics de Cabezas. Sencillamente porque han sido complementarios, no idénticos. A ambos le queda un año para reparar que el actual alcalde representa todavía el presente, pero ya no el futuro y al candidato para tomar posiciones y sentirse arropado por aquél y por el resto del grupo de gobierno, aun cuando alguno podría no repetir, a su favor o a su pesar. Si no gana el PP, Enrique Novoa se expone a ser señalado con el dedo, aunque su responsabilidad podría quedar diluida si los resultados generales del partido van a la baja y el aparato popular pide responsabilidades y dispara por elevación, mirando a Santiago al despacho de Alberto Núñez, líder del PP gallego. Sea como fuere, con Enrique Novoa en la oposición, su papel sería más digno que el que pueda aportar un candidato de la calle. La vía nacionalista Por el lado del BNG las cosas se han aclarado ya, si alguna vez han estado turbias. Los nacionalistas han mantenido la formalidad que impone la organización para elegir candidato y en apariencia los militantes han tenido oportunidad de expresar su opinión. Sin embargo, más allá de formalismos -igual que el PP y el PSOE-, la dirección del Bloque señala con el dedo al elegido, sin que la opinión de las bases sea determinante. Alexandre Sánchez Vidal ha sido la persona a la que se le encomienda la responsabilidad de acabar con tres mandatos del PP en Ourense, a sabiendas de que en la operación tendrían que entrar otros socios, sin duda el PSOE. La propuesta nacionalista está también en casa porque se ha pensado en que Sánchez Vidal se merece una nueva oportunidad, después de haber encabezado el cartel en el 2003 y proporcionar a los nacionalistas nueve concejales. A su favor puede tener la experiencia política, su ambición y aprovecharse de los vientos de cola que provienen del gobierno gallego, donde el BNG lucha por definir sus propias señas de identidad para evitar ser confundidos con sus socios, el PSOE. En su contra tal vez juegue un papel en la oposición discontinuo liderando un grupo al que las elecciones autonómicas dejó diezmado, cediendo a dos de sus principales activos -Iago Tabarés y Xosé Carballido- lo que le obligó a recomponer algunas áreas. No serán éstas las últimas bajas. Con toda probabilidad, la edila María Albert pueda presentar la dimisión en cualquier momento. Con esta situación, a Sánchez Vidal le queda también un camino arduo para conseguir sus propósitos. Queda un año en el que tendrá que hacerse respetar dentro de su partido, pero sobre todo ante los hipotéticos votantes.