CANTONES | O |

19 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

HACE pocas semanas el edil de Cultura del Concello de Ourense, José Araújo, solicitaba a la conselleira de Cultura, Ánxela Bugallo, que su departamento contara con ellos a la hora de organizar actos culturales, haciendo especial mención al auditorio como sede perfecta para la celebración de todo tipo de actos, sobre todo los musicales. Una pequeña regañina para hacer reflexionar. Pero sucede que durante estos días, el Concello de Ourense -y en concreto la concejalía de Araújo- patrocina una de las citas culturales y musicales más atractivas que se están desarrollando en la ciudad: el Festival Jazz Primavera 2006. Artistas internacionales de gran nivel se dan cita en el Café Latino, alma máter de la cita. Pero cabe preguntarse si, aún contando con la participación del Latino, cuando un amante de este tipo de música paga 20 euros por un concierto que patrocina en su mayor parte la concejalía de Cultura, no merece un espacio adaptado en el que sentirse cómodo durante horas, amplio y con una acústica única. Más si hace pocas semanas el edil de área recordaba que el auditorio existe para algo, sobre todo para este tipo de actividades (cabe mencionar, por ejemplo el tan traído y llevado valor del piano Steinberg, al que habría que amortizar algo más). Durante los días en los que se ha desarrollado la cita, muchas han sido las personas que se han interesado por acudir a los conciertos desde otros puntos de la geografía gallega y algunos decidieron dejar pasar la fecha, al entender que a lo mejor no tendrían entrada. Por lo que decidieron no acudir a Ourense. Seguramente, y me han comentado, hubieran probado suerte si los conciertos hubieran sido programados en el auditorio, porque además de tratarse de un gran espacio, la inversión de 20 euros parece más justificada. Una sugerencia, después de que desde el auditorio se pidiera colaboración para albergar buenas actividades.