CANTONES | O |
12 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LAS CASUALIDADES lo dejan de ser cuando se repiten con frecuencia y suelen fastidiar siempre a los mismos. Hace varios meses se criticaron la coincidencias en las programaciones del Principal y el auditorio municipal, que en ocasiones ponían al público en la difícil situación de tener que elegir, cuando la oferta cultural de los dos espacios coincidían en día, hora y, en ocasiones en estilo de espectáculo. Desde hace varios meses estas coincidencias se dan en el centro sociocultural de Caixanova y en el centro cultural de la Diputación (los dos espacios expositivos mayores de la ciudad -privado, el primero y público, el segundo). Bien es cierto que las exposiciones no son flor de un día y siempre queda la oportunidad de visitarlas mientras éstas permanecen abiertas. Pero sí que se pierde algo el ciudadano, sobre todo aquel asiduo a las inauguraciones, que debe elegir. La última de estas coincidencias tuvo lugar el pasado jueves. Y fue entonces cuando me di cuenta del craso error. La comisaria de una de las muestras -que sólo suelen acudir en las inauguraciones- realizó una visita guiada para todos los presentes. Una oportunidad única de descubrir la exposición de la mano de quién más sabe de ella. Nos habló de lo que se ve y de lo que no se ve. Relató de forma minuciosa y didáctica cómo había llegado los cuadros a Ourense. No dijo que teníamos suerte de poder disfrutarla. Y con todo eso se arma una exposición. En el otro extremo, otra muestra, con la oportunidad de poder conocer de cerca al alma máter de la iniciativa y descubrir en su rostro su satisfacción por lo bien hecho. Ese día hubo que elegir. ¿Por qué? ¿Casualidad? Lo único cierto es que algo que podría ser completo se quedó a medias. Ambas exposiciones se encontraban a pocos pocos metros una de la otra, pero aparentemente parecían estar demasiado lejos.