El subdirector de área de Caixanova califica la exposición de «espejo de la ciudad» Manuel Cabezas le agradeció al artista la especial y cuidada visión del casco antiguo de la capital
11 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.«Ourense merecía el esfuerzo porque es una ciudad plásticamente bellísima». El periodista y pintor Antonio González viajó ayer a Ourense doblemente. Físicamente, para acudir a la inauguración de la muestra pictórica de la que es responsable titulada Crónica de Ourense y, artísticamente, para hacer la tercera escala de un recorrido singular y sincero por las principales ciudades de Galicia. La muestra, que se ubica en el Centro Sociocultural de Caixanova de la praza Maior, y que comparte espacio con la colección de pintura flamenca de Gerstenmaier, pretende convertirse en un homenaje al casco antiguo de la capital. A través de Crónica de Ourense , el pintor muestra cada uno de los rincones representativos de la ciudad a través de mínimos detalles. En el acto de inauguración, Amadeo Rodríguez, subdirector de área de Caixanova, dijo de la colección: «Es un espejo en el que se descubre la ciudad, nos permite pasear por sus calles, detenernos en sus fuentes y pararnos en sus rincones». Añadió que la obra «ofrece diferentes matices y nuevas visiones a través de las que redescubrimos la belleza de esta ciudad». El alcalde de Ourense, Manuel Cabezas, agradeció al artista su especial visión del casco antiguo de la ciudad y le felicitó por el realismo de su obra. Hace más de dos años y medio que el pintor recibió el encargo de sumergirse en cada rincón de la capital y convertir a Ourense en la tercera etapa de lo que él denomina «crónicas gráficas». Así glosó a la capital: «En todas las estacións y en cualquiera de ellas, Ourense tiene su especial personalidad, su luz peculiar, incluso con un cielo de azul intenso, casi mediterráneo, que sorprende en el reino del orballo». Se mostró agradecido a la ciudad durante el acto de inauguración e hizo referencia a la exposición con la que comparte espacio: la de pintura flamenca. Elogió el valor de dicha muestra, de la que indicó que no necesita a nadie que la defienda y añadió que su exposición se presenta como un contraste artístico ya que en ella reside el valor de la proximidad, algo -según el pintor- «que reduce las distancia con el piso superior». El artista dedicó la exposición ourensana a su amigo el periodista Bieito Rubido -«el pintor ha retratado el espíritu de una urbe en progreso», dice éste en el catálogo-, por su apoyo en las «crónicas gráficas» de las ciudades de Galicia.