AIRES DO ARNOIA | O |
23 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Y ESTOY harto, de fartura de freba e touciño, de la golfería reinante, léase politiquitos, de los técnicos especializados y de la prensa amarilla, de la radio escarlata o de la televexo en negro y blanco, que les hacen el caldo gordo y que nos tienen abafados con tanta gripe aviar, que si alerta roja, con las vacas locas, con tanto maltratador de baja estofa. Día si y día si que ando por las rúas de Ourense con perenne paraplue para evitar que las cagarrentas gaviotas, oriundas de Astrés, me contagien algún virus y con manoplas de lona no vaya ser que parrulos e gansos do Arnoia me inoculen a mordiscos la ponzoña que llega del Oriente oriental; año si y año también que recelo de que alguna oveja descarriada me empape a lengüetazos con la idem azul o que algún rumiante chiflado me empitone la espongiforme en la suerte San Fermín por cualquier calle de la estafeta ourensana; que venga medicamentos y vacunaciones, que venga publicidad y pasta fresca para la industria farmacéutica y el político de turno. Y si no son enfermedades, es la calaña de la violencia doméstica con número espeluznante de mujeres y niños masacrados por el ogro, o la advertencia de calamidades climatológicas sin fin, que no sé cuantas comunidades en alerta, que si nevadas por encima de los metros que les viene en gana, que si vientos racheados a no sé tantos por hora, que el Niño anda cabreado, y el efecto invernadero, y el calentamiento del planeta, y en Ourense a menos grados cada puto invierno. Y no entiendo el porqué se hayan de encher las páginas de los periódicos para quebranto de las víctimas inocentes, de las industrias afectadas, pues más peor cuanto más lo propaguemos, que la discreción es buen antídoto contra tanto dramatismo. Y por un si ascaso la farándula de Compostela se sube, a traición, un diez por ciento, no vaya a ser que el mal fado les traiga la ruina al bolsillo.