DE REOJO | O |
21 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.DIGAN lo que digan, prefiero a Baltar. Su forma de gobernar la provincia podrían transformarse en un libro para el que sería difícil elegir estantería: cualquiera lo colocaría en política o biografías aunque también podría tener su espacio entre la ciencia-ficción. O entre los cuentos infantiles. Pero va de cara. Cuando tenía que usar el hilo directo con San Caetano no dudaba en hacerlo delante de aquellos que pedían su mediación e incluso ante cámaras y micrófonos. Ha jugado a tenerlo todo atado, para tener a todos atados, pero con las cartas encima de la mesa. Quienes lo criticaban se han convertido, con el cambio de gobierno, en vulgares imitadores. Ayer, el portavoz de la oposición nacionalista en el Concello de Ourense, Alexandre Sánchez Vidal, que ya está en campaña, le aseguró a los comerciantes de la plaza de abastos que él mismo se encargará de mediar ante la Xunta para que la reforma que tenían prevista para el edificio se demore lo menos posible. Él, que no deja de ser un concejal de la oposición, ha decidio autoproclamarse representante de una administración que, aunque amiga, no es la suya. Sánchez Vidal se debe a la vida municipal y a ella debe remitirse sin prometer en nombre de otros cosas que ni siquiera sabe si se cumplirán. Ni PP, ni PSOE ni BNG se habían preocupado nunca de proteger al símbolo de la ciudad. Ahora que As Burgas tiene la banda de BIC, cada partido aprovecha para posicionarse y salir guapo en la foto. Con este panorama, menos mal que Democracia Ourensana se presenta a las municipales. Independientemente de sus legítimas intenciones de conseguir mejoras para la ciudad, la crítica y el humor que cultiva este partido en su propia cadena, Auria TV, permite darse un respiro. Hartos de que los políticos se rían de nosotros llegó el momento de que nos ríamos con ellos.