Análisis | La trastienda política El BNG apostó fuerte y aprovechando su cuota de poder en la Xunta asumió una decisión a la que el Concello se opone en firme y de la que el PSOE, su socio, comienza a recelar
18 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Temiendo que ningún periodista estuviese interesado en cubrir la presencia de Anxo Quintana en un acto de partido el pasado miércoles, los móviles comenzaron a sonar para avisar de que el líder del BNG iba a hacer unas declaraciones de gran calado. La prensa acudió entonces en la búsqueda de esa bomba . El número dos del gobierno gallego anunció la declaración de Bien de Interés Cultural para el entorno de As Burgas y un día después, el anticipo fue ratificado por la conselleira de Cultura, Ánxela Bugallo. Las cocinas nacionalistas habían trabajado con esmero un menú político durante los meses anteriores en donde la plana mayor del Bloque daba cobertura administrativa a una decisión «histórica» que tenía como disculpa «protexer o patrimonio», pero que escondía un indisimulado afán por dar un aldabonazo de protagonismo en la capital y situar a su virtual candidato a la alcaldía ourensana, Alexandre Sánchez Vidal, en un lugar más destacado. Tomando como disculpa la pésima imagen que se ganó el gobierno de Manuel Cabezas en la resolución de los múltiples problemas que le causó la empresa Xardín das Burgas, promotora del hotel, los nacionalistas aprovecharon para dinamitar un trabajo político del PP en la capital que no siempre se caracterizó por la brillantez. El grupo de gobierno confió en una empresa que lo único que hizo fue desgastarle social y políticamente sin que fuese capaz de desarrollar una iniciativa empresarial bendecida hace ya seis años. Los socios Pero el BNG calculó mal las fuerzas de las que dispone. El PSOE, fuerza mayoritaria en la Xunta, vivió ajeno a lo que preparaban sus socios. Luego de saludar con alborozo la medida de proteger el entorno monumental, los socialistas se negaron a jugar el papel de mera comparsa. Su portavoz en el Concello y aspirante a la alcaldía, Francisco Rodríguez, se aleja de la agenda política que quiere marcarle el Bloque y opta por volar solo y dar a conocer sus propios criterios. Rodríguez, pasados los efluvios del primer día, decide apartarse de la línea nacionalista y cuestiona las formas -sostiene que se debió negociar con el Concello la declaración de BIC- y en el fondo -cree que los problemas existentes en la zona no se arreglan, sino que se aplazan-. El líder socialista local encontró ayer oxígeno en las palabras del máximo responsable del PSOE en la provincia y conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Pachi Vázquez, que también relativiza la estrategia del BNG. Por su parte, el BNG decidió responder cargando de nuevo las tintas contra Cabezas y pidiendo aclaraciones a sus socios de gobierno en la Xunta. En medio de una ciudad tan lenta de reflejos e incapaz de reaccionar a favor o en contra, socialistas y nacionalistas se vigilan haciendo a Cabezas un mártir.