15 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

NADIE recordará que fue Quintana quien le dio naturaleza jurídica a una obviedad. Nadie le levantará un busto al vicepresidente de la Xunta por cumplir con su deber. Aunque quede en el anonimato de la historia, el anuncio efectuado ayer tiene la máxima importancia para siglos futuros. As Burgas ya no estarán a merced de los vaivenes de los especuladores de turno. Estarán protegidas para siempre porque un dirigente mostró su valentía a la hora de hacer realidad que gobernar es decidir.