Entre todos las mataron

La Voz

OURENSE

?erá a la una y media de la tarde. Mañana, lunes, la mayoría gobernante en Ribadavia (PSOE y BNG) tomará la decisión plenaria de abandonar la mancomunidad de concellos de O Ribeiro. Se pone fin así a una coexistencia, no siempre fácil, entre los ayuntamientos de la comarca que en el ya lejano 1988 habían decidido, por unanimidad, la creación de un ente supramunicipal que les diera a los ciudadanos mejores servicios. Más allá de las razones puntuales que llevan a la capital de O Ribeiro (y buque insignia del ente mancomunado) al abandono, la decisión será la puntilla final a un invento que había nacido a la sombra del viejo lema de que «la unión hace la fuerza». Los políticos pacatos que nos gobernaron los últimos años en lugar de apoyar los nuevos entes, superadores de viejas rencillas locales, han puesto chinitas en su desarrollo precisamente para evitar que se descentralizase el poder. Una vez torpedeadas las mancomunidades de la provincia (atrás quedan las de Valdeorras, A Limia...) la fuerza política sigue concentrándose en la Diputación que mantiene su rol de benefactora única de todos los concellos. Lo que sorprende es que sean precisamente PSOE y BNG quienes ayuden a dinamitarlas.