AL MARGEN | O |
06 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.SUPERADO ya el patético espectáculo protagonizado la pasada semana por el presidente de la Confederación Hidrográfica inaugurando los paseos del Miño y la pasarela de Outariz sorteando a los obreros y sus carretillos, el Concello, la Xunta y el Gobierno central pactan los actos oficiales de apertura del circuito periurbano de 17 kilómetros. Crean una comisión de fastos inauguratorios para entregar a la ciudad unas dotaciones que pondrán a raya los triglicéridos de los ourensanos. El Concello exige un cañón de luz que enfoque la llegada del alcalde y una docena de odaliscas que tirarán pétalos de orquídeas a su paso, mientras una masa coral interpreta el siguiente estribillo: «¡El alcade hizo aquí maravillas!». Escandalizado, el representante de la Xunta echa por tierra las pretensiones municipales y propone algo más sencillo. El vicepresidente del Ejecutivo gallego vendrá en coche oficial detrás de media docena de unidades móviles de la TVG que emitirán el acto en directo. Flanqueado por cien banderas gallegas llegará al atril recitando de memoria «Sempre en Galiza», de Castelao. Cinco minutos después llegarán el presidente de la Xunta y el conselleiro de Medio Ambiente, que se subió a la limusina aprovechando un descuido del presi. Éste se limitará a hacer play-back al discurso del vice . Disconforme con ambas propuestas, el representante del Gobierno central opta por una tercera vía. Quieren proyectar un video de Zapatero titulado «Ourense va palante gracias al buen talante» antes de cortar la cinta. Como gesto, regalarán una maqueta del Ibertren a los presentes para que distraigan mientras esperan las obras del AVE. Las discusiones se enzarzan y no hay acuerdo. Deciden prescindir del acto de inauguración. Los ourensanos, ajenos a la polémica, retiraron las vallas y pasean gozosos junto al Miño.