Entrevista | Ignasi Baltá Torredemer
23 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?l director general de Rieter se desentiende de los problemas jurídicos aunque reconoce que, de no haber atajado el Concello en los trámites, se hubieran ubicado en otro lugar. -¿Cómo valora que haya tantos problemas jurídicos con la instalación de su empresa en A Rúa? -Yo no voy a intervenir en los problemas del Ayuntamiento porque es una institución distinta a la mía, pero me entristece porque todo ha sido noble, todo ha sido correctamente ejecutado, todo se ha solicitado de antemano, en todo se ha intentado ser transparente. Sin son merecidos o no, no soy jurista para poder valorarlo. -Cuando Rieter se presentó en abril usted dijo que la empresa debía funcionar en septiembre. Estamos en febrero... -Y está funcionando, lo que tenía que funcionar ha funcionado perfectamente, que era esta línea [en referencia a la que mostraron ayer], lo que pasa es que para hacer la línea tienes que tener techos y para tener techos tienes que tener electricidad. -¿No eran exageradas entonces las prisas iniciales? -No, al contrario. Vamos retrasados, el día 8 vienen los de PSA y van a ver la fábrica así, patas arriba. Había unos plazos que tenían que estar y han estado pero a trancas y barrancas. En el último trimestre del año pasado tenía que estar perfectamente listo todo. Llevamos este atraso de un par de meses que no es supergrave, pero sí es grave porque los presupuestos se exceden, el servicio se deteriora y la calidad se pone en riesgo. -¿Entiende el malestar creado al decir que habría 160 empleos si, a corto plazo, sólo serán 30? -Nunca hemos dicho que el primer día habría 150 empleos, eso será cuando estemos en plena producción. Va a ser escalonado. Si la gente se imaginaba que esto iban a ser autobuses subiendo aquí, que íbamos a decir «el lunes que viene, treinta», no va a ser así. Una empresa no los puede digerir todos a la vez. -¿Entiende también el temor generado por el hecho de que la empresa no garantice su permanencia en A Rúa a largo plazo? -Con este monstruo que hemos hecho aquí, tenemos un interés a largo plazo. Evidentemente las vicisitudes del sector nos van a marcar el futuro, pero que haya vicisitudes no quiere decir que tengamos que desaparecer. Mientras se fabriquen coches en España, Rieter Saifa Noroeste tiene futuro. -¿Han sido los trámites burocráticos un engorro? -Tenemos la voluntad de tener todo en regla. Siempre hemos sido comprensivos con los problemas, que si el Sepes, que si el monte de Roblido, porque todo tiene unos trámites lentos. Nuestro mensaje era que no podíamos esperar a que todo esto se arreglara porque tendríamos que buscar otro emplazamiento. Sólo nos quedaba la opción de buscar protocolos de compromiso mutuo. Esta fue nuestra filosofía, que fue bien vista por todas las partes.