03 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.
SIN escrúpulos. Primero hicieron caja, vendieron todas las entradas que pudieron -y más- e invirtieron lo mínimo en gastos. Después no llegaba la bebida, no había camareros y el local era un hormiguero. Eso es lo que pasó a 35 euros por persona. Centenares de clientes defraudados por unos pocos que quisieron hacer su agosto a costa del engaño. Un engaño que saldrá barato si las autoridades no aplican la ley con dureza y si los afectados no acuden a reclamar. Eso sí, lo de recuperarse de la mala fama será otra cosa.