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28 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.NAVIDAD equivale a Belén. En tres días sucesivos -19, 20 y 21- nuestra ciudad inauguró tres belenes: el de Baltar, entre los villancicos de la Asociación Gitana Verde e Azul de Maceda; la nueva versión del Belén de la asociación de belenistas de Ourense -que a mí me recuerda los Belenes italianos, de Roma, Nápoles o Sicilia-, situada en el salón noble del Liceo y resaltada a su vez por la Coral Liceo en un chispeante recitado de villancicos populares clásicos -Pastores, venid, Ay, chiquirriquitín y Ya vienen los Reyes-; y, por último, un Belén creado por el artista y belenista ourensano Santiago Seijas (Sansedo) -estrenado en el Centro de Mayores de la Obra Social de Caixa Galicia-. Este Belén es en parte una réplica de uno anterior regalado a Juan Pablo II en el veinticinco aniversario de su pontificado y además reproduce a los músicos -tamborilero, zanfonista y gaitero- del retablo de Santa María de Meiraos, del Couriel. Es Navidad. Y en la Navidad ésa -de los belenes y villancicos- es la más fiel respuesta a aquel Cántico de las criaturas que compuso San Francisco de Asís.