?a semana que concluye dejó datos para el escalofrío. Por ejemplo, los aportados por la CIG respecto a los doce mil ourensanos que tuvieron que abandonar la provincia durante el 2004 para encontrar un trabajo que no hallaban en su tierra natal. Un asunto que, por cierto, pasó inadvertido para la cúpula dirigente gallega más preocupada, la nacionalista, en redactar estatutos que no pueden aprobar sin la oposición, y en hacernos ver, la socialista, que las obras para el colector que recogerá los desperdicios de 40.000 ourensanos, siguen el ritmo previsto. Parecen amnésicos (por no acordarse de lo que dijeron antes de las elecciones) e invidentes (por no ver lo que dejaron escrito en las promesas electorales). La realidad, a pesar de que la obvie la progresía gobernante, es que Ourense sigue siendo la provincia de Galicia que registra un mayor número de emigrantes, la que tiene la tasa de desempleo más alta, el índice de pobreza más elevado y los accidentes laborales más numerosos, un 150% sobre el año anterior. Menos mal que tal retahíla de datos negativos puede enfrentarse a la circunstancia lúdica de la Lotería Nacional. Pero tampoco aquí es para soltar las campanas al vuelo. Somos la provincia que menos números vende lo que no significa que sea la que menos juega. Simplemente es que no creemos en nosotros ni a la hora de comprar un décimo.