DIETARIO
05 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.DISCRETO pero constante. Callado pero tenaz. La cantera del teatro ourensano vió recompensado su esfuerzo, su trabajo por las artes escénicas, su ilusión, sus ideas, su imaginación. Maricastaña ganó el premio Na Vangarda que reconoce a los jóvenes artistas y creadores. Sin grandes alardes. Sin hacer ruido publicitario los actores del aula universitaria participaron en una final en Carballo que se metieron en el bolsillo. Con un Frankenstein con el que bucearon en la esencia del arte teatral arrastrando al espectador, con el que recorrieron España y Portugal, con el que demostraron que realmente la universidad es cuna de creadores. No necesiaron títulos, ni escuelas subvencionadas por Europa. Les bastó el aula de música de la tercera planta del edificio de Ferro para dar rienda a sus ideas. Para trabajar con constancia abonando la semilla teatral de una ciudad artística por historia. Ellos, Maricastaña, contribuyen, como muchos otros grupos, a enriquecer la cultura. El premio les abre una nueva ventana al público ante el que apareceran con una nueva obra. Con premio o sin él siguen trabajando.