?a semana dejó en España, a través de las cadenas de radio y televisión, una huella de los métodos educativos que se utilizan en A Veiga. Niños de seis a diez años llevaban seis días inmóviles en una baldosa durante una hora al día porque se rieron y armaron alboroto cuando uno de ellos cayó al suelo. El castigó cesó cuando apareció la noticia en La Voz pero trajo consigo un dolor mayor, el comprobar como todavía existe la Galicia profunda, la Galicia en la que los derechos no son los mismos que en la Galicia urbana. Los padres rectificaron, tras la visita de la inspección de la Xunta, para trocar lo que les parecía una acción desmedida en una declaración de que «as medidas son correctas e exemplares». El miedo (al maestro, al alcalde o al cura) sigue presente en el Ourense rural.