AL DÍA | O |
16 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.POR sorpresa nos enteramos que el anterior gobierno de la Xunta debe a Telefónica 15 millones de euros, entre otras cosas por no pagar el importe de 2.300 teléfonos móviles que la Administración autonómica tenía a disposición de conselleiros, directores generales, asesores y, en definitiva, una recua de personas más, pues son muchos teléfonos para poder repartir, y eso que alguno tenía cuatro a su disposición. Me pregunto para que quería cuatro teléfonos. Quizás sería uno para la familia, otro para la querida, otro para el trabajo, pero ¿y el otro? Está claro que las prebendas que ofrece el poder van más allá del sueldo y el coche oficial. Hay que incluir también las llamadas, supongo que las tarjetas de crédito, y algunas cosas más que, seguro, que disponían de ellas. Viajes a costa del erario público, regalos... En definitiva una manera de vivir a costa de los demás, que nos hace entender que perder el poder es algo más que volver al trabajo de antes. Supone volver a tener que pagar el teléfono móvil, con el riesgo de que si no se paga lo cortan. No entiendo porque a la Xunta de Galicia, si no pagaba, no se lo cortaron. Supone que la Visa nos la cargarán en la cuenta familiar, los viajes hay que pagarlos del bolsillo de uno. Solo así se entiende que por un puesto político de esos hay personas que son capaces casi de cualquier cosa. Me pregunto si en otras administraciones públicas también ocurre lo mismo, e incluso en distintos organismos autónomos, empresas públicas, fundaciones¿ Tengo la impresión de que sí. Por ello que ya decía el refrán: «Si las barbas de tu vecino ves cortar, pon las tuyas a remojar», o algo así. Otra pregunta que me hago es el ¿que se dirán por los teléfonos para que la deuda ascienda a 15 millones de euros? Espero que por lo menos tengan repartidas las líneas entre todas las operadoras.