Un premio a la constancia

Angelines González VERÍN

OURENSE

Crónica | Un vecino de A Canda, en A Mezquita, ganó 281.000 euros con la quiniela Domingo Andrés Cortes tentó a la suerte durante cuarenta años. Lo consiguió el domingo, cuando menos lo esperaba, con una quiniela de 14. Lo primero que hizo fue llamar al 061.

16 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Domingo no tenía las esperanzas perdidas y tentaba a la suerte cada semana pero en raras ocasiones le sonreía. Tiene 57 años y a los 14 se marchó al País Vasco para ganarse la vida. Desde entonces se ha empeñado en buscar a la diosa fortuna y reconoce que lo que ahora ha ganado puede ser equivalente a lo que gastó en el juego a lo largo de su vida «porque son moi aficionado e levo gastado moito diñeiro, contra a vontade da miña familia», reconoce. Selló la quiniela en el bar Carteiro de A Vilavella, un establecimiento que hace tiempo tuvo alquilado y en el que también le habían tocado 12.000 euros. Pero entonces era como participante en una peña y al hacer el reparto la cifra se quedó pequeña. El lunes se enteró en O Pereiro de que había un acertante de 14, pidió información y pronto descubrió que era el ganador. Como está de baja desde enero por un problema de salud -trabajaba en el servicio de incendios forestales y se dedicaba a la compra venta de castañas-, lo primero que hizo fue llamar al 061 para saber cómo actuar y evitar que su corazón le pasara factura ante una noticia de estas características: «Xa estou moito mellor pero tiña medo a que me pasará algo», explica. Después avisó a su esposa y a sus dos hijos que, casualmente, trabajan en sendas entidades bancarias. Habitualmente Domingo estudia bien cada cruz que marca al confeccionar su quiniela, pero esta última la hizo corriendo y sin apenas ver ni los equipos que se enfrentaban. «Fun a última hora e fíxena un pouco ao tolo. Só invertín catro euros e mire vostede como son as cousas», recordaba ayer, tranquilo tras cobrar la quiniela y mientras le cortaban el pelo en Ourense. Como tiene a sus dos hijos trabajando en la banca no necesitó otros asesores y, aunque algún banquero pensó en camelarlo, desistió de su intención en cuanto supo que tenía familia en el sector. Domingo tuvo que escoger entre los dos, al final optó por el Banco Gallego y ayer mismo acudió a la entidad bancaria. Ya tiene pensado en qué invertir su dinero. Primero pagará deudas pendientes y después aprovechará para comprar los muebles de la casa de protección oficial que en breve le será entregada en A Gudiña. «A verdade é que non andaba moi abundante de cartos porque entre que mercamos a casa e amoblala, facía falta moito diñeiro. Esta axuda venme moi ben». También dejará una pequeña cantidad para sus hijos. Reconoce que cuando cumpla todos estos objetivos «pouco me vai quedar, pero estou moi contento». Domingo pertenece a una familia humilde y él mismo respira humildad por los cuatro costados. Asegura que no fue fácil sacar adelante a una familia y estudiar a los hijos desde un pequeño pueblo, pero está satisfecho. Domingo deja claro que aunque le ha gustado jugar y tentar a la suerte no es un ludópata y su consejo es: «Que ninguén xogue máis do que pode porque cando a sorte quere non é preciso darlle moitas voltas».