Iniciativa | Apoyo al patrimonio inmaterial gallego y portugués El casco histórico de la capital se convirtió ayer en el lugar de encuentro y de celebración de la fiesta de origen celta Samaín
31 oct 2005 . Actualizado a las 06:00 h.DONADAS POR CIUDADANOS ANÓNIMOS. Decenas de calabazas pudieron ser ayer vaciadas por los niños gracias a la colaboración de numerosas personas anónimas, -casi todas del rural- que en las pasadas semanas acercaron a la coordinadora los vegetales para que pudieran ser utilizados. No se estaba celebrando el Halloween , aunque muchos lo pensaran, y la fecha casi lo exigiera. Ayer se celebró el Samaín, una festividad de origen céltico cada vez más extendida por Galicia -aunque instalada en el rural- pero reticente en las zonas urbanas. El casco antiguo de la capital vivió ayer tarde una jornada especial. Decenas de niños se convirtieron en los protagonistas de la primera hora de la tarde. Armados con calabazas y vestidos para la ocasión, dieron rienda suelta su imaginación, convirtiendo vegetales en verdaderos espectros atemorizadores. Vaciando y dando forma a las calabazas consiguieron convertir el taller de decoración en un verdadero escaparate terrorífico, capaz incluso de callar a la intensa lluvia que les acompañó en su dura tarea artesanal. Fiesta popular Seguidamente, al compás del anochecer -ahora más tempranero- comenzó la procesión por la zona histórica. La iluminación pública dio paso a las velas y convirtió el lugar en un verdadero caminar de difuntos. De vivos en comunión con los muertos. El silencio fue roto tras la procesión. Un fiesta popular, en la praza de Pena Vixía, convertía en ruido la calma de la mano del Aula de Música Tradicional Gomes Mouro, del grupo de Pandereterias As Mouras y de la Asociación Cultural Algaravía. La celebración del Samaín no es más que un ejemplo. Es uno de los ejemplos del patrimonio intangible con los que cuenta Galicia. Y por eso, la fiesta de ayer no fue más que una muestra más de apoyo a la candidatura ante la Unesco del patrimonio inmaterial gallego y portugués. La coordinadora y el Concello de Ourense se suman así a las iniciativas desarrolladas en otras ciudades gallegas en torno a conseguir el 25 de noviembre un reconocimiento que además de poner en valor el patrimonio gallego servirá para iniciar una serie de iniciativas de potencialización y desarrollo de la cultura propia.