Burdeles

ARTURO R. VISPO

OURENSE

TEMAS DEL PAÍS | O |

27 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

IZAS, rabizas y policoterras que diría don Camilo para referirse a las putas ourensanas, meretrices de tercera, hoy confinadas en la lasciva Numancia de las rúas de Cervantes y Don Pelayo, travesías de la otrora legendaria calle del Villar, memoria de mis putas tristes, que no en la Colombia de García Márquez, que sí en el Ourense de Cela, don Eduardo y Torrente Ballester. Arcaico casco antiguo de Auria, refugio imparcial de señoritos y plebeyos tal que un bosque amazónico en su diversidad, con ciento y cuantos años de resistencia a las guerras, a la hambruna, al metílico, al aceite de colza, abatido por talas indiscriminadas que devastan sin piedad los míticos Suevia, Paraíso y tantos otros condenados por un PERI represivo e inhumano, por una Europa, de subvención disfrazada, que no da soluciones a la inmigración clandestina, que no entiende de amores ilícitos, que fomenta uniones estériles, vivienda para jóvenes marchitos de hijos, pues no quieren que sus hijos convivan con hijos de puta en el barrio prohibido. Y de repente la calma en el terco asedio de la burocracia urbanística. Treinta o cuarenta vendedoras de sexo pagano, por el que se pagan veinte o más euros y además la cama, que madrugan al mediodía de su otoño confiadas, pues quizás el Concello deje de hurgar en su sórdido flirteo, pues tal vez haya agotado los plazos para ejecutar, subvencionado, las declaraciones de ruína. Putas ignorantes de todos los confines, brasileñas, colombianas, europeas de la Europa indigente, algunas del país, otras de Bolivia, putas inocentes que desconocen la ruindad de la política, pues si no es el Concello, será la Xunta, y si no es la Xunta, será el Gobierno quien haya de joderlas. Y es hora ya de afrontar las incertidumbres del colectivo, de financiar la reorientación de los bares de alterne, de reubicar a las putas del barrio de la mejor forma para Ourense, de la forma mejor para ellas.