AL MARGEN | O |
04 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LOS vecinos del barrio de A Valenzá, cuando menos los usuarios del transporte público, han vivido estos días con la incertidumbre de saber si se quedarían sin autobús de la noche a la mañana. Pese a ese supuesto desasosiego, ninguno de los afectados ha tenido la pesadumbre del alcalde, José Manuel Freire Couto. Confesó ayer en una entrevista en Radio Voz no haber pegado ojo estos días por culpa de semejante problema. Y no es para menos. Después de un par de décadas como alcalde sintió de verdad el aliento en la nuca de unos vecinos que iban a por él por no dar soluciones a un problema que le explota en las manos en el 2005 pero que tenía mala pinta desde que en el 2001 se presentó una denuncia contra la concesionaria de los urbanos de la capital por invadir rutas propiedad de otra adjudicataria. Freire, hombre de trato afable y populista, perdió los nervios en varias ocasiones estos días, hasta el punto que de sus ojos brotaron lagrimones de rabia, como él reconoció. No fue el único en perder la compostura. La deficiente gestión de algunos asuntos públicos da alas a la oposición. La actual vicepresidenta del Parlamento y ex concejala del BNG en Barbadás, Tareixa Paz, protagonizó con el regidor un altercado que acabó en los tribunales. No es, efectivamente, la mejor forma de dirimir las diferencias políticas que una autoridad del poder legislativo gallego se bata en duelo blandiendo supuestamente una muleta contra el alcalde. Como no es de recibo tampoco que Freire Couto se desgañite tildando de «terrorismo» tal acción. A fin de cuentas, con sus artes, ninguno de los dos solucionaban los problemas de los vecinos de Barbadás, a los que dicen servir. Con semejantes acciones, su catadura política hoy cotiza más baja que ayer. Tal vez la escenita pueda incluirse en «Torrente IV». No da para más. Ellos, tampoco.