Rúa do Paseo El festival de cantautores y el carnaval de verano de la capital dieron paso a las pruebas hípicas carballiñesas y al baile en la feligresía de Osmo, en Cenlle
11 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.En el Comunal de Pol de Piteira, municipio de O Carballiño, se celebró ayer toda una jornada hípica, el quinto campeonato. Por la mañana hubo pruebas de estampa y belleza, luego los asistentes pudieron ver andadura gallega antes de participar en un almuerzo popular. Para la tarde quedaron reservadas las carreras de velocidad, la gincana para todos y el sorteo de un potro. De romería En el pueblo de Osmo, Cenlle, vivieron un fin de semana especial con la celebración de la romería del Socorro. Se trata de una de las fiestas más populares y antiguas del Ribeiro que está en fase de recuperación. Ayer hubo pasacalles con el grupo local de gaitas y los cabezudos. La romería fue en la carballeira donde a pesar del día nublado no faltó el espíritu festivo con el grupo Airiños de O Carballiño y la música de la orquesta Nostalgia. También hubo romería en la ermita de A Clamadoira, en la Baixa Limia y procesión en Vilanova de Allariz, entre otras parroquias. La discoteca Capital acogió la final del Tercer Concurso de Cantautores. La lluvia trasladó el escenario del Paseo al céntrico local. Se notaba que los músicos se encontraban en un ambiente extraño. Ya lo avisó el primero de la noche, Arturo Fernández, miembro del jurado pero abrió la velada con temas de Silvio Rodríguez y Víctor Jara: «Prepárense los que suban aquí porque van a sufrir». Los cuatro finalistas pasaron por la palestra con toda tranquilidad, arropados por el calor del público. Daniel Alonso, de Ames (Santiago de Compostela) ganó el primer premio, 700 euros, y Alfredo André, de O Barco, el segundo, de 300. El primero ganó con Sin nombre nº 5 , y el segundo por interpretar Y si el tiempo . Los otros dos finalistas, que quedaron a las puertas del premio, fueron Diego Carballo, con La Dama de Agravia , y Armando Pita, con Todo se repite . El agua no pudo con las ganas de juerga en la madrugada del sábado al domingo. Los toldos de los pubs se extendían para proteger la travesía nocturna, y del Correxidor a las Mercedes había sólo un paso. Allí continuó la fiesta, a partir de las tres, con charangas, pinchadiscos y malabaristas. La riada humana, disfrazada iba recalando en cada uno de los bares.