Bajo el síndrome postvacacional

Antonio Nespereira OURENSE

OURENSE

PILI PROL

Crónica | La primera sesión del nuevo curso político La corporación ourensana se dejó llevar por la cortesía y la unanimidad en la reunión de septiembre, a la espera de que los próximos plenos tengan mayor calado

02 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El alcalde, Manuel Cabezas, se limitó a ejercer de árbitro dando turnos de palabra. El portavoz del PSOE, Francisco Rodríguez, veló armas para mejor ocasión. El representante del BNG, Alexandre Sánchez Vidal, encendió el micrófono una vez. La sesión de ayer, la primera tras las vacaciones de agosto, reveló estampas ya clásicas los últimos años. La cortesía de los saludos, el buen color de la mayoría de los 27 concejales y un orden del día de circunstancias presagiaban que la confrontación política quedaría para mejor ocasión. De hecho, la mayoría de los puntos del orden del día se resolvieron por unanimidad. De todos modos, el pleno de ayer partía con una incógnita. ¿Sería capaz el secretario, Mariano Rodríguez, recientemente expedientado, de permanecer callado? Lo fue, tal vez a su pesar. De todos modos, la lucidez no le acompañó. Tenía que ordenar la apertura de los expedientes de honores a favor de Pilar Quirós y Diego González y confundió a ambos, lo que le valió alguna irónica corrección por parte de varios concejales, bien acogida por el funcionario. Nuevo escenario Por lo demás, pese al síndrome postvacacional, nuevamente el cambio de gobierno en la Xunta planeó sobre el salón de sesiones. El Ejecutivo local, ahora huérfano de apoyos en Santiago, sugirió en varias ocasiones que pedirá a la coalición de socialistas y nacionalistas apoyo económico y político para desarrollar algunos proyectos pendientes. Por su parte, los ediles del PSOE y del BNG, parecen estar más unidos que nunca, también en el propósito de parar el hostigamiento popular. Diferencias Pese a la unanimidad, hubo algunos conatos de divergencia, más perceptibles en las formas que en el fondo. El debate entre el concejal de Cultura, Pepe Araújo, y la concejala socialista, María Quintas, en torno a la gestión del auditorio reveló que el asunto sigue siendo goloso para el lucimiento político, pero escasamente relevante para el común de los ciudadanos. Otras incursiones en el terreno de la disputa se quedaron también en la anécdota. Por enésima vez se pidieron más medios para los bomberos y, como siempre, el gobierno respondió que los tendrán. Ahora, una vez salvado el trámite del pleno de septiembre, a la corporación le quedan asuntos de mayor calado, sobre todo la elaboración de los presupuestos del 2006 y mantener un ritmo de inversiones que amenaza con languidecer.