En directo | Concentración de escuelas de vela La federación gallega ha convertido en clásica la clausura de los cursos de verano con una convivencia de niños y niñas desde los ocho años en el Náutico de Castrelo de Miño
27 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?rimera regata y, para varios de ellos, primera salida de casa sin la compañía de sus padres. Niños y niñas de 8 años en adelante descubrieron en Castrelo de Miño, en pleno corazón de O Ribeiro, que la vela es un buen pretexto para invertir bien el ocio durante los meses de verano. Las instalaciones del Club Náutico de esta localidad ourensana ya son un clásico de la programación estival de la federación gallega y, si bien todos los participantes llevan meses ocupados en las escuelas de distintos entidades costeras, el fin de semana que pasan a orillas del embalse es una especie de premio y hasta de despedida o punto y seguido, según los casos. Manuel Perez-Bilbao, director técnico de la federación autonómica y de la octava edición de las regatas de Castrelo define la actividad de modo rotundo: «Tiene una doble vertiente, que por un lado está basada en la convivencia de los chavales y, por otro, en acompañarles en su primera experiencia como regatistas». Y es que la norma general para los jóvenes que acuden a Castrelo de Miño se basa precisamente en que después de su primer curso en una escuela de vela, debutarán en la competición de la vela. Un estreno un tanto peculiar, porque lo resultados son secundarios. De hecho, se desarrollan regatas guiadas, con monitores a pie de embarcación que sugieren ésta o aquella maniobra a sus alumnos más inexpertos. Con todo, el viaje a Castrelo ya es casi una peregrinación obligada y por eso nació a su lado la Copa Diputación, la oportunidad de que algunos niños de 13 o 14 años, incluidos aquellos que participaron en las primeras concentraciones, también puedan volver vivir esta experiencia lúdica y deportiva. Se trata de una competición en toda regla, que ya alcanza su tercera edición y en la cual puede observarse a auténticos genios precoces a bordo de sus embarcaciones. Y todo ello, sin renunciar a la camaradería de una acampada entre colegas y, a veces, hasta con rivales.