Allariz y Lobios congregaron ayer a cientos de comensales

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Los ourensanos dieron cuenta de dos mil kilos de callos y otros tantos de empanadas Música y juegos populares aderezaron las dos citas gastronómicas del domingo

21 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?os localidades ourensanas rivalizaban ayer por el interés de los aficionados a las citas gastronómicas al aire libre y con sabor a fiesta: Allariz celebraba su Festa da Empanada y Lobios la de los callos limiaos. En algunos miembros de ambas organizaciones planeaba la duda de si la respuesta del público sería la de otros años, pero los ourensanos demostraron que, si bien no tienen el don divino de la omnipresencia, se acercan bastante. De hecho, fueron muchas las caras que se vieron repetidas en el campo de Vilanova de Allariz y en la finca anexa al concello de Lobios. Es, como explicaban algunos, «cuestión de organizarse», pero también de preferencias. Unos optaron por comprar la empanada en la villa alaricana y meterla en el coche antes de encaminase a degustar los callos con garbanzos, y otros prefirieron comprar las raciones de callos -se vendían a cuatro euros- y llevárselos «preparadiños pra quentar na casa», como explicaba el alcalde Benito Vázquez, para luego sentarse en Allariz a tomar la empanada bajo la carpa y, de paso picar también algo de pulpo o churrascada. Innovación En cualquier caso, incluso los más habituales a ambas citas, se encontraron ayer con novedades. Los cuatro hornos que surten de empanadas a la fiesta alaricana siguen esmerándose en los rellenos más curiosos, tanto en la variedad dulce como en la salada, que este año presentaba la de ancas de rana. En Lobios el menú habitual de los callos tradicionales en la cazuela se completó con los pimientos rellenos de callos y salsa de cangrejo, y el helado de callos. La primera novedad pareció complacer hasta a los seguidores más tradicionalistas. En la segunda hubo más división de opiniones, pero no tanto por el sabor del helado, sino por el hecho de que los veteranos se resistían a probarlo. En resumen, otra jornada redonda para los buenos estómagos que dejó también satisfechos a los organizadores de ambos eventos.