TEMAS DEL PAÍS | O |
06 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EL pasado martes, 5 de julio, Juan Varcárcel filosofó desde su sección de humor «Cousas de aquí» -de este periódico- sobre los cambios de gobierno y su incidencia en los políticos. Detrás de su viñeta, estaba implícita la suerte adversa de ese conjunto de políticos ourensanos que cambiarán en pocos días de trabajo. «Los cambios de gobierno, es lo que tienen... Quien no está preocupado por su futuro... lo está por su pasado!!!», decía el bocadillo de final de chiste. Recuerdo, aquí y ahora, a este propósito, a mi abuela, cuando me decía de niño al salir a la calle: «Jerónimo, si no te pones el abrigo, vas a parecer un cesante». En este aspecto, el diccionario de la lengua parece anclado en el tiempo, al referirse al cesante, como lo estaba entonces mi abuela. Puntualiza así: «Dícese del empleado del gobierno a quien se priva de su empleo...». Churchill, un gran cesante de la política y de la guerra, advertía: «La política es casi tan emocionante como la guerra y no menos peligrosa. En la guerra podemos morir una vez; en política, muchas veces».