Crónica | La resaca electoral de las autonómicas El PP mantiene el poder en la provincia de Ourense gracias al control en la zona rural, pero pierde apoyos en la ciudad y en las principales cabeceras de comarca
21 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?a cita con las elecciones autonómicas ha dejado las cosas claras en Ourense: el PP mantiene la posición -convirtiéndose en la única provincia en la que no perdieron diputados-, el PSOE registra un importante aumento y el BNG retrocede de forma significativa. Sí, pero no todo parece tan claro. El PP sigue teniendo en Ourense su granero de votos, pero el feudo de Baltar empieza a verse amenazado y los populares salvan los muebles gracias al sufragio en el medio rural, precisamente en una cita en la que se multiplicaron las denuncias por «carrexo» y las anomalías detectadas. De O Carballiño a Verín El propio Baltar reconocía el lunes, en declaraciones a Radio Voz Ourense, que no estaba contento con el resultado y que iba a analizar detenidamente los datos para ver «dónde se fallou e buscar as explicacións oportunas». La ciudad y las principales villas de la provincia registraron un importante descenso para el PP. En O Carballiño, donde los populares han ido siempre en ascenso en las autonómicas, el PP bajó un 6,9% con respecto a las autonómicas del 2001. En la ciudad de Ourense el descenso fue de un 6%, en Verín la caída registrada se sitúa en el 5,8% y en O Barco fue del 4,4%. El PP gana en todos estos lugares, si bien los socialistas recortan diferencias de forma ostensible. De las cabeceras de comarca más importantes de la provincia, la única que invirtió esta tendencia fue Xinzo. En el municipio donde gobierna Isaac Vila se pasó del 51,9% en el 2001 al 57,6% del pasado domingo. Discrepancias Tras la jornada electoral también han aflorado algunas discrepancias en el seno de los populares. La forma de designación de la candidata, su nula vinculación con el partido y su escaso bagage político -que le llevó a «ausentarse» a la hora de debatir con el resto de los candidatos-, por un lado, y la imagen que se transmite del partido en Ourense -con la charanga y otros elementos como diana para la mofa y burla de los medios de comunicación-, por otro, son aspectos que no comparten quienes apuestan por un PP de Ourense en la línea con las formaciones políticas del siglo XXI y con un mensaje y unas estrategias acordes con los planteamientos políticos y las campañas electorales actuales.