DE REOJO | O |
21 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LOS CIUDADANOS, los ourensanos, deshojan la margarita electoral. Algunos piden deseos. Están tan cómodos en sus sillones populares que le da pereza hacer el petate y volver a la realidad. Otros rezan y hasta ponen velas (aunque no lo hayan hecho nunca, aunque digan que nunca lo harían) encomendándose a algún despacho por si pintan socialistas. Éstos, todos, los que se comen las uñas, arriman la sardina al ascua presidenciable. Cuentan los votos con los dedos de las manos. Con los dedos de los pies. Con el ombligo. Los ciudadanos, los ourensanos, deshojan la margarita electoral. Los hay que lo hacen desde el resto de país. ¿Cuántos vecinos nuestros lo son también de Madrid, Cataluña, Canarias? Se marcharon a trabajar pero no dejan de mirar al norte, a esta esquina del mundo. Se empadronaron en las ciudades que los acogieron (por el trabajo, por la vivienda, por la familia) pero vienen cada fin de semana, todas las vacaciones. También se comen las uñas, pensando en el futuro de la tierra a la que quieren volver. Son gallegos pero no votan en gallego. Ahora sólo pueden estar pendientes de Argentina, de Venezuela, de Uruguay. De los que seguro no volverán. Sólo pueden observar cómo se cocina su futuro a miles de kilómetros.