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ANTONIO NESPEREIRA

OURENSE

AL MARGEN | O |

18 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EN LAS últimas semanas el grupo de gobierno del Concello de Ourense está echando una guerra de firmas con algunas asociaciones vecinales. Una especie de demostración de testiculina. Más de mil pusieron sobre la mesa los residentes de la zona del Barbaña. ¡Cuatro mil entregaron al día siguiente los comerciantes de algunos locales del centro! Los primeros, contra el gobierno municipal. Los segundos, a favor. Uno de los motivos para esta lucha de rúbricas es la construcción de un intercambiador de autobuses en la Alameda. Los primeros, en contra. Los segundos a favor. Les propongo una reflexión. ¿Cuántos firmantes cree usted que saben lo que es un intercambiador? Pocos, ¿verdad? En este lugar en el que vivimos muy pocos reconocen desconocer algo. Todos tenemos el don de la sabiduría. Todos votamos la Constitución Europea, pedimos la reforma de la Carta Magna española, conocemos al dedillo el plan Ibarretxe o tenemos información de lo que se cuece en el cónclave cardenalicio del Vaticano. Así es que a nadie debiera extrañarnos tanta firma estampada sobre un papel en el que se está a favor o en contra de la dichosa instalación. ¡Ah! Según un vecino mío, un intercambiador es el tipo que cambió los interruptores eléctricos de casa.