CANTONES | O |
26 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LOS que nos quedamos, los que no nos vamos a ningún sitio en Semana Santa aprovechamos la ocasión para conocer mejor lo que tenemos cerca. Y viajamos sí, pero con un espíritu de descubridor más que aventurero. Y montamos en el coche y sin pensarlo subimos a Cabeza de Manzaneda. Y nos asombra que a pesar de que no hay nieve y de que hace un día de perros (el pasado viernes) haya gente que disfrute, sobre todo en familia de la alta montaña. Y viajamos más tarde cara a Trives. Y allí en la tranquilidad de la localidad tomamos un café y nos asombra que los bares estén repletos de gente joven. Y como todavía nos queda la tarde el viaje de regreso nos obliga a detenernos en Castro Caldelas. Subimos al castillo. Sin aglomeraciones encaramos cada una de las escaleras y bajamos y disfrutamos de los primeros rayos de sol que nos brinda la jornada. A punto de anochecer la inercia hace que lleguemos y nos detengamos en Santo Estebo de Ribas de Sil. Espléndido paisaje. La noche hace acto de presencia y regresamos. Los que nos quedamos, también podemos irnos, también podemos viajar.