AL DÍA | O |
23 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.CONTINUAMENTE escuchamos -y es verdad- que estamos en el siglo XXI, que los jóvenes de ésta generación son los mejor preparados de la historia, que el el avance del progreso es imparable. Gracias a las nuevas tecnologías somos capaces de hablar, e incluso de vernos en tiempo real, estando a muchos kilómetros de distancia. Tenemos miles de medios de comunicación hablados, escritos y audiovisuales, para estar perfectamente informados. En definitiva, el mundo hoy está a años luz del de hace 30 años. Pero con todo, estamos asistiendo a una grave crisis de producción cultural. El cine añora los viejos tiempos de Casablanca o Ciudadano Kane. La música es sosa, falta creatividad y los jóvenes flipan con UPA Dance y María Isabel de Eurojunior. Se añoran las superproducciones de Génesis, Yes, Pink Floyd, The Who, Marley... En pintura, salvo excepciones, ¿donde están autores como Dalí, Picasso, Miró? En Literatura, toda la producción latinoamericana, Sábato, García Marquez, Cortazar, Borges... Francamente, uno tiene que volverse nostálgico. La cultura accesible hoy es sosa y aburre, no entusiasma, no motiva a crear. Sin duda la revolución electrónica no llevó pareja la revolución cultural del siglo.