AL MARGEN | O |
21 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.FRAGA abandona el parador de Santo Estevo después de haber arengado a sus conselleiros señalándoles la hoja del calendario que se corresponde con octubre. «¡A gañar, meus queridos amigos!» Xaime Pita es el primero en levantarse raudo y ponerse firme a las órdenes del patrón mientras tropieza con el simulador del Camiño de Santiago virtual que se trajo Pérez Varela para pasar sus horas muertas. Estrecha las manos de todos sus conselleiros, incluidas las de Barreiro, todavía tiznadas por los incendios forestales del fin de semana. El presidente recoge todas sus pertenencias. Lleva tres docenas de carpetas llenas de documentos mientras su asistente Veloso carga con un par de libros que don Manuel se trajo para conciliar pronto el sueño: el Anuario da Gaita que le regaló Xosé Lois Foxo y las cartas eruditas del padre Feijoo (no el conselleiro, precisamente). Como una exhalación se despide del personal del parador y da un abrazo al director para agradecerle las atenciones recibidas. Afuera esperan los coches oficiales. Viene a despedirle Baltar, que le regala unas botellas de vino de la Ribeira Sacra y una docena huevos frescos. Mirándolos fijamente el presidente le espeta: «¡Non acepto indirectas, e menos vindo de vostede!»